Flora nativa del Secano: Rinconada de Alcones
El día domingo por fin coincidimos en energía y tiempo con mi papi para ir a dar una vuelta al cerro de los abuelos. Ese lugar vio crecer a sus hermanos y envejecer a sus padres, y representa para mi una memoria imborrable de una simplicidad campesina que no viví pero entiendo como si hubiese sido propia. Los veranos de recoger moras para que la abuela Norma hiciera un dulce maravilloso, con el que rellenaba unos bizcochos que hacía en el horno de barro, están grabados en mi como pocas memorias de la niñez. Será que la precariedad citadina también hizo lo suyo con los recuerdos.

El paseo por el cerro partió con obstáculos, porque los nuevos parceleros han puesto cierres de ramas que cuesta mover para subir un poco más por la cuesta. Una vez que cruzamos, llegamos a la parte donde se encarna la verdad del secano: las especies introducidas le han quitado tanto terreno a la flora nativa que las fotos que muestro aquí son de unos pocos ejemplares de cada planta que pudimos encontrar. En el caso del michay (o michai), en un tramo de 100 metros, solo vimos un par de ejemplares.
De casi todas estas plantas nativas mi papá tiene un recuerdo de la niñez: como quedaban todos pinchados sacando los frutos del tevo, el boldo fragante de las aguas para el dolor de estómago, los espinos que daban sombrita a las ovejas en el verano quemante, las matas de romerillo que la mamá mandaba a cortar para barrer el horno.

Si le pregunto a las señoras más antiguas, las que tejen la lana, me van a contar seguramente que usaban el quilo para teñir de naranjo sus fibras, como ya me había relatado hace tiempo la señora Rosita de Los Maitenes. Y así también con las ramas de romerillo o la corteza de michay para obtener amarillo.
Fue bonito este paseo: ver a mi papá asociar flora local con sus memorias me lleva a preguntarme si existe una alternativa real para que evitar que el cambio climático, el avance de las plantas invasoras y, por sobretodo, la propia actividad humana, terminen con este patrimonio natural y cultural, por su relación con el oficio textil.