¿Podría considerar al Espino como un material local para premordentado de fibras celulósicas?
Comparación entre Espino y Tara en el teñido de algodón.
En la primera entrada de esta bitácora conté cómo comenzó mi interés por los taninos y por su papel en la tintorería natural. Una de las preguntas que ha ido tomando fuerza durante esta investigación es si algunas de las plantas presentes en el territorio donde vivo podrían tener aplicaciones tintóreas que todavía no se han explorado suficientemente. Entre ellas apareció el Espino (Vachellia caven).
El Espino es una especie muy presente en el secano costero de la Región de O'Higgins, un territorio con el que tengo una relación personal y que también se ha convertido en uno de los focos de mi investigación. Al estudiar sus características y revisar la información disponible sobre sus taninos, surgió una posibilidad que me parece interesante: que los taninos presentes en el Espino tengan la capacidad de cumplir una función similar a la de la Tara como premordiente para fibras celulósicas.
Hasta ahora, cuando trabajo con algodón o lino, utilizo principalmente Tara como fuente de taninos. Es un recurso que debo adquirir y que proviene de fuera de este territorio. El Espino, en cambio, forma parte del paisaje cotidiano del secano. Siempre me he inclinado a elegir este extracto por el bajo aporte cromático al proceso global.
Que una planta abundante no significa que sea apropiado utilizarla de forma indiscriminada. Si se opta por incorporar de manera habitual a la tintorería una especie local, es indispensable adoptar una forma responsable de recolectarla, respetando los ciclos de la planta y el ecosistema del que forma parte. Pero antes de pensar en eso, necesitaba saber si realmente funcionaba.
Para esta primera prueba elegí comparar dos fuentes de taninos: el extracto comercial de Tara en polvo, y las vainas de Espino, conocidas localmente como quirinca.
La Tara se incorporó directamente al baño ya que es posible disolver el polvo en agua a cierta temperatura (yo usé 60°C). Para el Espino, en cambio, tuve que preparar el material vegetal mediante una extracción en dos etapas, comenzando con su infusión y continuando con su decocción.
Extracto de tara/ Quirinca de espino.


Trabajé con hilo de algodón Pima, una fibra celulósica que utilizo habitualmente en mis trabajos de bordado.
Preparé dos grupos de muestras. Uno fue tratado con Tara y el otro con Espino. Después del premordentado, ambos grupos siguieron exactamente el mismo proceso: mordentado con acetato de aluminio y posteriormente teñido bajo las mismas condiciones de agua, temperatura, tiempo y pH.
Para la etapa de teñido escogí cinco alternativas: peumo, maqui, una mezcla en partes iguales de peumo y maqui, quilo y tevo.
La idea era sencilla: si el premordiente era la variable que quería observar, todo lo demás debía mantenerse lo más constante posible.
Premordantado con tara

La primera diferencia se hizo evidente incluso antes del teñido.
Después del premordentado, las fibras tratadas con Espino tenían una tonalidad beige perceptible. Las tratadas con Tara, en cambio, permanecían mucho más cercanas a un blanco hueso o crudo.
Era una diferencia pequeña, pero importante, porque mostraba que los dos materiales no estaban dejando exactamente la misma base cromática sobre la fibra.
Hubo además un momento que me llamó la atención: cuando las fibras premordentadas con Espino entraron al baño de acetato de aluminio, adquirieron momentáneamente un amarillo muy intenso. Sin embargo, al retirarlas del baño, esa intensidad desapareció y la fibra volvió a acercarse a la tonalidad amarilla pálida que había adquirido durante el premordentado.
Fibra con tanino de espino en el baño de mordentado.

Fue una de esos descubrimientos del proceso que no suelen aparecer en una receta, pero que para mí son parte importante de la investigación.
Después vino una sorpresa: esperaba encontrar diferencias más evidentes entre los colores obtenidos con Tara y Espino, pero después del teñido, las muestras resultaron ser mucho más parecidas entre sí de lo que había imaginado.
Los colores obtenidos con cada planta tintórea fueron bastante similares entre ambos grupos. Sí pude observar una tendencia: las fibras premordentadas con Espino parecían conservar una base ligeramente más cálida.
TP: tara/peumo; EP: espino/peumo.

TM: tara/maqui; EM: espino/maqui
TPM: tara/peumo-maqui; EPM: espino/peumo-maqui.

TQ: tara/quilo; EQ: espino/quilo.

TT: tara/tevo; ET: espino/tevo.

El resultado me pareció interesante precisamente porque no fue tan dramático como esperaba.
Si hubiera encontrado diferencias enormes, la interpretación habría sido más sencilla. En este escenario, la similitud me dejó con una nueva pregunta: ¿las diferencias son pequeñas realmente, o bien no estoy siendo capaz de medirlas a simple vista?
Por eso, una de las cosas que todavía tengo pendiente es realizar comparaciones objetivas de color y pruebas de lavado. Mirar las madejas es importante, pero no es suficiente para determinar si dos resultados son realmente equivalentes o cuánto se diferencian.
Una nota al margen: el maqui
Hubo, eso sí, un color que llamó mi atención por sobre el resto: el profundo tono liláceo obtenido con maqui. Aunque no es el centro de este experimento, decidí seguir observándolo porque las muestras también podían aportar información sobre el comportamiento de los colores obtenidos.
Preparé muestras específicas para exposición a la luz, dejando una parte protegida y otra expuesta durante un mes, con una revisión intermedia.

Prueba de resistencia lumínica tras 30 días de exposición continua a la luz ambiente (en una ventana).
Los cambios más evidentes aparecieron justamente en los colores asociados al maqui, que fueron desplazándose hacia tonalidades más grises.
Esto era esperable considerando la naturaleza de los pigmentos involucrados, pero esta prueba también me confirma que siempre es útil, y la mayor parte del tiempo, necesario, hacer pruebas de resistencia en tintorería natural.
Estos resultados son observaciones iniciales. Necesito medirlos y completar las pruebas antes de sacar conclusiones más precisas sobre la solidez a la luz. Por lo pronto, puedo afirmar que para una exposición continua por 30 días, y mirando mis resultados pasados con pruebas similares, la pérdida de color no sufre grandes cambios, con excepción del caso del peumo, aunque esto debo revisarlo desde el punto de vista químico. Es un pendiente más.
Cuestionamiento del experimento
Mientras revisaba los resultados, apareció una duda metodológica que considero interesante. Las plantas que utilicé para teñir: peumo, maqui, quilo y tevo no son necesariamente materiales neutros desde el punto de vista de los taninos. Algunas de ellas también contienen compuestos tánicos, y eso significa que el propio tinte podría estar aportando taninos al sistema.
Si lo que quiero estudiar es específicamente el efecto del premordiente de Espino frente a Tara, entonces utilizar plantas tintóreas que también contienen taninos puede dificultar la interpretación.
Quizás parte de la similitud que observé entre ambos tratamientos no se deba exclusivamente al comportamiento de los dos premordientes. Esta observación cambia mi siguiente paso.
La próxima etapa será repetir esta misma comparación utilizando especies tintóreas con una presencia mucho menor de taninos.
La idea es mantener el diseño experimental lo más parecido posible y cambiar principalmente la fuente del colorante. De esta manera podré observar si las diferencias entre Tara y Espino se hacen más evidentes cuando reduzco la interferencia de los taninos provenientes de la propia planta tintórea.
Después de eso todavía quedarán otras preguntas: las diferencias objetivas de color, el comportamiento frente al lavado y, eventualmente, la posibilidad de repetir el ensayo modificando las concentraciones del premordiente. Por eso, todavía no diría que el Espino reemplaza a la Tara.
Pero sí puedo decir algo que para mí resulta suficientemente interesante como para continuar investigándolo; en esta primera experiencia, el Espino mostró potencial como fuente local de taninos para el premordentado de algodón, produciendo resultados visualmente comparables a los obtenidos con Tara.
Y eso abre una posibilidad para explorar: que una especie que forma parte del paisaje cotidiano del secano costero pueda convertirse también en una fuente de conocimiento y de color. No por buscar sustituto para un producto comercial, si no que por ir cuestionando los materisles con que trabajamos, pensando en qué materiales tenemos cerca, qué propiedades poseen y qué podemos aprender de ellos cuando comenzamos a observarlos de otra manera.

Espino en Rinconada de alcones, Marchigüe, Región de O'Higgins, Chile.
Nota: Este experimento corresponde a una primera etapa de una investigación en curso. Los resultados presentados son observaciones preliminares y todavía deben complementarse con mediciones objetivas de color y pruebas de solidez al lavado y a la luz. El objetivo de esta bitácora es precisamente registrar también esas preguntas y limitaciones que aparecen durante el proceso.